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1.500 beagles rescatados de un centro de experimentación en EEUU; ¿por qué utilizan a esta raza de perros para experimentar?



En un emotivo rescate que ha captado la atención de amantes de los animales en todo Estados Unidos, los primeros 1.500 beagles han comenzado a dejar atrás una vida de confinamiento en un centro de cría e investigación en Wisconsin. Los perros, retirados de la empresa Ridglan Farms en Blue Mounds, se adaptan rápidamente a su nueva realidad gracias a un acuerdo confidencial alcanzado por dos organizaciones de bienestar animal: Big Dog Ranch Rescue y el Center for a Humane Economy.

La presidenta y fundadora de Big Dog Ranch Rescue, Lauree Simmons, describió con emoción los primeros momentos de los perros: “En una hora más o menos empezaron a acercarse a nosotros, buscando atención. Algunos se subieron al regazo de la gente. Todos y cada uno de ellos son súper dulces. Creo que les encanta la atención. Simplemente sé que saben que están a salvo”. Los beagles, conocidos por su carácter confiado y afectuoso, ya disfrutan de patios de juego, atención veterinaria y el cariño humano que nunca habían conocido.

El operativo se puso en marcha tras meses de negociaciones. El viernes se retiraron los primeros 300 ejemplares, y se espera continuar con más durante la próxima semana. Los animales reciben vacunas, microchips, esterilización y entrenamiento para vivir en hogares. Big Dog Ranch Rescue se encargará de encontrar familias para unos 1.000 de ellos, en colaboración con refugios de todo el país, mientras que el Center for a Humane Economy asumirá el resto. Ya se han recibido más de 700 solicitudes de adopción. Los perros más jóvenes se adaptan con mayor rapidez, aunque los adultos también muestran un gran deseo de recibir amor y compañía.

El contexto de Ridglan Farms y las protestas

Ridglan Farms, una instalación de cría e investigación ubicada a unos 40 km al suroeste de Madison, fue escenario de intensas protestas. En marzo, activistas irrumpieron en el lugar y sacaron 30 perros; en abril, alrededor de 1.000 manifestantes intentaron liberar a más animales y fueron dispersados por la policía con gas lacrimógeno, balas de goma y spray de pimienta. Hubo 29 arrestos y cinco cargos graves por allanamiento. La empresa negó cualquier maltrato, pero un fiscal especial determinó que realizaba procedimientos oculares que violaban las normas veterinarias estatales. Como parte de un acuerdo para evitar cargos por maltrato animal grave, Ridglan Farms renunciará a su licencia de cría el 1 de julio.

Las conversaciones para comprar los perros comenzaron meses antes de los incidentes de abril, y Big Dog Ranch Rescue aclaró que no tuvo vínculo con las protestas. Simmons destacó que el rescate representa un paso histórico para estos animales.

¿Por qué se eligen precisamente a los beagles para realizar experimentos?

La propia Lauree Simmons explicó con claridad la razón principal: los beagles son la raza de perro más utilizada en pruebas con animales en todo el mundo, principalmente por su tamaño reducido (lo que facilita su alojamiento y manejo en laboratorios) y su temperamento extremadamente dócil, confiado, tranquilo y perdonador.

A diferencia de razas más enérgicas y atléticas como el pastor belga malinois (usado por policía y ejército), que no tolerarían el confinamiento prolongado ni los procedimientos repetidos, los beagles aceptan con docilidad las jaulas, las manipulaciones y las pruebas. “Son tan confiados, dóciles, tranquilos y perdonadores que son los perros más elegidos para pruebas con animales”, señaló Simmons. Esta característica los convierte en la opción “ideal” desde el punto de vista de la industria de la investigación biomédica, aunque la activista lo califica como una injusticia: “¿Y entonces vamos a tomar una de las razas más dulces, amables y confiadas y abusar de ellos? Esto está mal. Esto tiene que parar”.

Este rescate no solo ofrece una segunda oportunidad a 1.500 beagles que nunca habían conocido la libertad ni el calor de un hogar, sino que también pone en el centro del debate el uso de estos perros en experimentación. Mientras los animales comienzan a disfrutar de patios, caricias y futuros adoptantes, miles de solicitudes esperan ser procesadas. Para estos beagles, el futuro ya no huele a laboratorio, sino a césped, juguetes y, sobre todo, amor incondicional.

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