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Críticas a obispos "bergoglianos" por sus acciones contra los exorcistas

 


El diácono Nick Donnelly, conocido en la plataforma X como @ProtecttheFaith, ha publicado un mensaje en el que cuestiona las acciones de ciertos obispos asociados al pontificado de Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco). En el tuit se afirma que estos prelados están silenciando y destituyendo a sacerdotes dedicados al ministerio del exorcismo. Donnelly vincula estas medidas a un documento publicado hace aproximadamente tres años en el sitio web del Sínodo sobre la Sinodalidad.


El texto central que destaca es una cita atribuida a San Isaac de Nínive (también conocido como Isaac el Sirio), monje y obispo del siglo VII de tradición siríaca oriental. El fragmento, extraído de un documento titulado Towards a Spirituality for Synodality (preparado por un subgrupo de la comisión de espiritualidad del Sínodo), dice: “¿Qué es un corazón misericordioso? Es un corazón en llamas por toda la creación, por la humanidad, por las aves, por los animales, por los demonios y por todo lo que existe”. El post interpreta esta inclusión de los “demonios” en el ámbito de la misericordia como una admisión abierta de una actitud problemático hacia el mal, y la relaciona con sospechas de larga data sobre influencias adversas en ciertos sectores del Vaticano. 

La cita de Isaac de Nínive forma parte de una reflexión sobre el discernimiento y la apertura del corazón en amor y misericordia hacia toda la creación. El santo, cuya obra ha influido en la espiritualidad oriental, expresó una compasión radical que se extiende incluso a las criaturas caídas; algunos estudiosos asocian su pensamiento con ideas de apokatastasis (restauración final de todas las cosas). Críticos de la sinodalidad, como Donnelly, ven en su uso oficial un síntoma de confusión teológica, mientras que otros explican que se trata de una expresión de caridad hacia lo creado y de rechazo al odio, en línea con el principio de “amar al pecador y odiar el pecado”. El documento original no elabora una doctrina nueva sobre los demonios, sino que cita a Isaac para ilustrar una actitud de discernimiento amoroso.

El mensaje de Donnelly invoca a dos figuras históricas del ministerio del exorcismo: el padre Malachi Martin y el padre Gabriele Amorth. Ambos advirtieron, en distintos momentos y con estilos diferentes, sobre la acción del diablo dentro de la Iglesia. Amorth, exorcista de la diócesis de Roma durante décadas, afirmó en entrevistas que el diablo actuaba en el Vaticano y que muchos obispos no creían en la realidad del demonio o en la necesidad del exorcismo. Martin, autor de obras como Hostage to the Devil, describió en sus escritos y declaraciones situaciones de influencia satánica en altos niveles eclesiásticos, incluyendo relatos de consagraciones o entronizaciones simbólicas. El post sostiene que estas advertencias se confirman con las actuales restricciones a exorcistas y concluye con la fórmula tradicional “Vade retro satana” (“Retrocede, Satanás”). 

En el contexto reciente de 2026 se han registrado casos que alimentan estas críticas. En la Arquidiócesis de Denver, el arzobispo James Golka solicitó al padre Chad Ripperger, sacerdote conocido por su ministerio de liberación espiritual y por su presencia mediática, que se abstuviera durante un año de hablar en público y de conceder entrevistas. En Washington, el cardenal Robert McElroy retiró al monseñor Stephen Rossetti de su función como exorcista de la arquidiócesis y cortó vínculos con el Saint Michael Center for Spiritual Renewal después de que el sacerdote expresara públicamente la opinión de que muchas apariciones de OVNIs tienen origen demoníaco. La arquidiócesis indicó que tales declaraciones “socavan gravemente la enseñanza precisa de la Iglesia sobre el diablo, los demonios y el exorcismo”. Por otro lado, representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas se reunieron en marzo de 2026 con el Papa León XIV para pedir que cada diócesis cuente con uno o más exorcistas debidamente formados, ante lo que describen como un aumento de casos vinculados a prácticas ocultas. 

El tuit de Donnelly se inscribe en una corriente tradicionalista que ve en ciertas iniciativas sinodales y en decisiones episcopales recientes un debilitamiento de la doctrina sobre la realidad del mal personal y del ministerio de liberación. La discusión contrapone, por un lado, la necesidad de prudencia pastoral y de fidelidad a las normas canónicas sobre el exorcismo y, por otro, la percepción de que se está marginando a sacerdotes que mantienen una visión clásica de la batalla espiritual. 


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